
rimero junté y modelé la plastilina marrón hasta obtener una forma a partir de la cual poder obtener la figura alargada de un gato que quería conseguir. A partir de ese momento, comencé a darle forma poco a poco, centrándome primero más en los rasgos de la cabeza, alargando allí en donde quería obtener relieve (por ejemplo la nariz del gato o las orejas) y hundiendo la plastilina en aquellos otros para obtener los rasgos del rostro. El mismo método fue el que seguí para el cuerpo, siendo mi mayor preocupación aplicar mayor volumen a nivel de los laterales de la figura para obtener los miembros del animal.
Innovación: usé ciertos materiales de uso común para modelar
el barro, con la intención de obtener cavidades a nivel de las orejas y de los
ojos del gato, al igual que retirar plastilina en ciertos tramos en donde
consideraba que sobraba.
rimero junté y modelé la plastilina marrón hasta obtener
una forma a partir de la cual poder obtener la figura alargada de un gato que
quería conseguir. A partir de ese
momento, comencé a darle forma poco a
poco, centrándome primero más en los rasgos de la cabeza, alargando allí en
donde quería obtener relieve (por ejemplo la nariz del gato o las orejas) y
hundiendo la plastilina en aquellos otros para obtener los rasgos del rostro.
El mismo método fue el que seguí para el cuerpo, siendo mi mayor preocupación aplicar mayor volumen a
nivel de los laterales de la figura para obtener los miembros del animal.
Innovación: usé ciertos materiales de uso común para modelar
el barro, con la intención de obtener cavidades a nivel de las orejas y de los
ojos del gato, al igual que retirar plastilina en ciertos tramos en donde
consideraba que sobraba.
través de la pintura los niños descubren a un mundo lleno de colores, formas, trazos e imaginación, simbolizan sentimientos y experiencias. La pintura estimula la comunicación, la creatividad, la sensibilidad y aumenta la capacidad de concentración
y expresión de los niños. La pintura como cualquier otro tipo de
actividad es un aprendizaje que se puede enseñar a través del ejemplo.
Si el niño está acostumbrado a ver a su papá o a su mamá pintando, seguramente se sentirá atraído por los pinceles,
por las pinturas, lápices, colores, formas, etc. Jamás debemos
olvidarnos que los niños aprenden todo por imitación. Despertado el
interés, ahora solo queda a los padres motivarlos y orientarlos en todo
lo que sea posible.
Existen muchas maneras de llevar al niño por el camino de la pintura.
Una de las alternativas son los libros especialmente preparados para
pintar. En ellos encontrarás una infinidad de dibujos de flores,
muñecos, animales, etc., para que los niños los coloreen, incluyendo
pintura y pincel. También hay libros que incluyen espumas para que los
niños aprendan nuevas técnicas, y otros incluso contienen pinturas apropiadas para que los niños pinten con sus propios dedos y manos.
A partir de los 5 o 6 años, los niños ya querrán crear, de una forma más libre y personal. Es el momento ideal para comprarles materiales más variados y disponerlos en una bolsa o cajita, estableciendo así su propio material para pintura, y creando un ambiente más artístico. Prueba utilizar diferentes materiales en la pintura de tu hijo. Desde una hoja de papel hasta tejidos y lienzos. Ten mucho cuidado para no limitar su creatividad. El cielo no siempre tiene que ser azul. Déjale que vea las cosas como él quiera.
La pintura es arte, y como tal, no debe ser una actividad repetidora ni condicionada a viejos patrones. Los cursos de pintura infantil también son recomendables; en ellos los niños pueden aprender a utilizar diferentes materiales y distintas técnicas. Otra forma de motivar a los niños a la pintura es llevarles a visitar exposiciones de diferentes pintores. Para los más pequeños, hay museos que ofrecen visitas guiadas especialmente para niños, además de talleres y juegos.
Muchos padres creen que los museos no son lugares especialmente apropiados para los niños ya que pueden molestar a los demás. Sin embargo, a la primera visita que hacen con sus hijos a un museo, muchos padres se sorprenden con el comportamiento de los hijos
Cómo motivar a los niños
La pintura no define la edad. A partir del momento que el bebé consigue sujetar un objeto en la mano, podrá empezar a hacer garabatos, dibujar y pintar. Es uno de los ejercicios más gratificantes para el pequeño y sus padres. La pintura es una actividad que, como muchas, debe desarrollarse siempre bajo la vigilancia de un adulto, principalmente cuando la hace un niño muy pequeño. Nunca se sabe lo que se les puede ocurrir hacer con un pincel, un bote de pintura o un lápiz.
A partir de los 5 o 6 años, los niños ya querrán crear, de una forma más libre y personal. Es el momento ideal para comprarles materiales más variados y disponerlos en una bolsa o cajita, estableciendo así su propio material para pintura, y creando un ambiente más artístico. Prueba utilizar diferentes materiales en la pintura de tu hijo. Desde una hoja de papel hasta tejidos y lienzos. Ten mucho cuidado para no limitar su creatividad. El cielo no siempre tiene que ser azul. Déjale que vea las cosas como él quiera.
La pintura es arte, y como tal, no debe ser una actividad repetidora ni condicionada a viejos patrones. Los cursos de pintura infantil también son recomendables; en ellos los niños pueden aprender a utilizar diferentes materiales y distintas técnicas. Otra forma de motivar a los niños a la pintura es llevarles a visitar exposiciones de diferentes pintores. Para los más pequeños, hay museos que ofrecen visitas guiadas especialmente para niños, además de talleres y juegos.
Muchos padres creen que los museos no son lugares especialmente apropiados para los niños ya que pueden molestar a los demás. Sin embargo, a la primera visita que hacen con sus hijos a un museo, muchos padres se sorprenden con el comportamiento de los hijos
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